Luz y Guía, paraíso de aguas termales


Luz y Guía


Ubicada en el cantón Cuenca Provincia del Azuay 

Tierra pródiga y verde

La naturaleza es pródiga, la tierra produce cacao en abundancia, las naranjas casi no hay quien las chupe y los ríos Jagua y Frío, todavía llevan agua limpia. Esas razones, más las termas de agua caliente, son suficientes para un fin de semana alegre y amistoso de las familias y gentes que habitan en la zona. Manuel Peralta, de 80 años, está desde temprano en una esquina del caserío, sentado y viendo a la gente pasar. Dice que nació en Caña Quemada, del cantón Pasaje, que fue soldado de caballería y que ha estado por diversos lugares de la frontera, como Rancho Chico, Palmales, Quebrada Seca y otros que nos recuerdan los graves choques fronterizos de 1941, cuando generosos soldados ofrendaron su vida en defensa de la heredad territorial. Ellos se sacrificaron, y nuestros políticos hoy, ni siquiera se acuerdan de su ejemplo y más bien buscan llevar el agua para su propio molino. Don Manuel está en Luz y Guía desde hace 50 años. Ahora sólo se limita a recordar los tiempos idos y a saludar cada mañana con sus amigos que pasan: el lechero, el pescadero y uno que otro muchacho que se acerca a preguntarle algo.

Aguas calientes y curativas
José Alberto Machicela espera un bus que le lleve a Naranjal para hacer alguna compra, y como todos a esa hora, comenta sobre el último incidente: un chofer del bus que llegó la noche anterior, se puso a beber, luego se estrelló con el vehículo por allí y los dos únicos policías de la plaza le metieron preso. El lugar también es conocido como Zhagal (del quichua “pedregal”), fue una antigua hacienda llamada así y al parecer era de doña Hortensia Mata. De ahí las parcelaciones y aparición de cooperativas. Luego, en compañía del licenciado Luis Saquinaula, gerente de la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Ahorrista Solidario”, de San Gabriel de Chaucha y cinco jóvenes más, emprendemos el viaje hacia el sector de “Aguas Calientes”. En 20 minutos llegamos. La carretera ya podemos imaginar, si la principal es pésima, este ramal es camino de cabras, pero como alguien dijo, mejor es eso, pues con una buena vía hacia la montaña, aumentaría la tala de árboles y la depredación de las especies animales que aún habitan.

Paraíso con piscinas naturales
En Aguas Calientes hay dos piscinas naturales, la una de unos 30 metros de largo por 5 de ancho; la otra es casi cuadrada, de 20 por 20 y una profundidad de 30 centímetros, pero lo admirable es la temperatura de las aguas, su pureza y transparencia, que dejan ver el fondo con arena blanca que cosquillea los pies. Un chorro algo grueso despide el líquido caliente por un extremo y casi al centro del estanque se ve burbujas que evidencian de modo casi imperceptible la penetración del agua, no se sabe desde dónde. El marco de vegetación tropical es hermoso, las aves cantan y un tenue calorcito da una sensación de paraíso como para abandonarse horas de horas. Nadie allí sabe nada, pero da la impresión de que el sitio fue conocido desde hace mucho tiempo por nativos indígenas y que fue lugar de recreo en épocas pasadas. Por allí cerquita pasa un arroyo muy manso con aguas tibias de escaso fondo y arenas igualmente blancas.
Presencia de la etnia shuar
Y retornamos. En la ruta Luz y Guía- Balao Chico nos detenemos para ingresar en otro lugar. Le llaman Parque Turístico Shuar. El ramal, como es de suponer, es de pésimas condiciones, sólo para 4 x 4. Marcia es una mujer indígena shuar pero tiene el apellido italiano Lequi, nos recibe muy atenta y cordial; a pesar de su apariencia todavía joven dice que tiene hasta nietos; no tenemos televisor, declara y se ríe; dice que el apellido propio de su padre era Wajai, pero que de pronto decidió inscribirse en el Registro con el apellido italiano. Hoy en el lugar existen 17 familias y un total de 75 personas. Los apellidos más frecuentes son Kitiar y Ankuash. El lugar turístico tiene 5 años pero sus antepasados llegaron hace mucho tiempo desde la amazonía ecuatoriana. Hoy tienen 470 hectáreas bajo su control, cuidado y responsabilidad, una parte es reserva ecológica; unas 50 hectáreas de más abajo son para cultivar. Arriba todavía viven, el puma o león americano, el jabalí, el armadillo, el oso y seguramente muchas especies más. Por allí vemos unas hormigas arrieras que trasladan en larga columna pedazos de hojas: “acumulan comida para el invierno, porque el agua no les dejará trabajar”, explica Marcia. El ambiente es caluroso, a veces hasta de 40 grados de temperatura, igual que el agua.


Para limpiar el cuerpo y el alma
Más allá encontramos al esposo Alex Vásquez (47), con su acento costeño, ágil y vivaz, nos comenta sobre los turistas, el tratamiento de barro y plantas medicinales que realiza y sobre el valor medicinal de la ayaguazca, tenida como droga por algunos, pero que según él, es un milagro de la naturaleza que limpia el cuerpo…y ojalá el alma. En pocos minutos nos da una charla sobre su trabajo y los elementos que utiliza; toma una concha spondylus, la toca, dice que sirve para convocar pero también para limpiar de malos espíritus el local, muestra frascos con brebajes, el lodo medicinal en frascos, me regala uno, habla de la piscina para el baño corporal con lodo, en fin. Todo para entender que para largo tendrá trabajo y clientes. Afuera mientras tanto, la gente sigue llegando, disfrutan del agua milagrosa y según dijo uno de los visitantes, a la vista costeño: “de aquí salgo nuevito y listo para camellar”. ¿Qué habrá querido decir?


César Pinos Espinoza
Fuente:http://proyectoclubesdecomunicacion.blogspot.com/2010/10/luz-y-guia-paraiso-de-aguas-termales_02.html